Recuerdo la parte final del poema de Robert Frost que dice: “algún día en algún lugar lejano sin duda diré con un suspiro de alivio, dos sendas se separaban en un bosque y yo tomé la menos usada, en eso estará la diferencia”; lo peor ser miembro anónimo de la manada.
Siempre hay que buscar cada uno su propio destino, lo que diga su corazón y acepte su mente. Va’ dove ti porta il cuore decía Susanna Tamaro, “donde el corazón te lleve”, siempre que tenga la aprobación de la mente.
Hoy hay por todos lados los vicios que los induce a muchos jóvenes ingenuos a seguir el camino de las adicciones por seguir al grupo, cuando se da cuenta de que se ha metido en el peor de los infiernos ya es tarde. Siempre hay que tener la propia ruta que ya ha sido trazada por muchos sabios y hombres de éxito y que yo siempre los seguí.
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Siempre hay que tener una guía que esté por encima de nuestras posibilidades, en el caso de muchos es Dios. Además, si el propio Dios nos dio la inteligencia, lo mínimo que podemos hacer es brindarle conocimientos para que nos permita tener una profesión con la cual podamos trabajar, hacer realidad nuestros sueños, ser desde pintor hasta poeta, para con conocimientos hacer posible el amor que es la máxima expresión de la alegría y la felicidad humana.
Por esto es necesario que recuerdes que debes ser tú mismo. Hoy gozamos de la poesía de Neruda, la pintura de Guayasamín, de la música de Mozart y las esculturas de Miguel Angel, justo porque ellos fueron ellos mismos.
Me gusta el pensamiento de Lao Tse, el fundador del taoísmo, quien dice que el que conoce a los demás es un sabio y el que se conoce a sí mismo un iluminado, pienso que los días de los grandes exploradores no ha llegado a su fin, aún podemos descubriendo cosas nuevas. (O)
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Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico, Milagro






















