Aproximadamente el 60 % de los usuarios activos de aplicaciones de citas ya se encuentran en una relación o están casados. Estudios revelan que esos usuarios no están verdaderamente interesados en tener citas con intención de formalización, generando una desilusión creciente entre el porcentaje restante de usuarios que sí lo usan con la esperanza de tener encuentros románticos. En el caso de las mujeres, un 50 % admite haber sido presionada para que la cita termine en un encuentro sexual, situación que no puede darse por sentada porque las mujeres muestran una amplia brecha de género en términos de satisfacción y placer cuando se habla de encuentros casuales.

El profesor Scott Galloway, de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, advierte que los hombres también son perjudicados y los invita a dejar estas aplicaciones porque afectan su autopercepción de masculinidad y atractivo. Según Galloway, con las limitaciones de estas aplicaciones, el verdadero atractivo de las personas resulta desapercibido porque los criterios que se destacan en los perfiles los limita a métricas rígidas (puesto laboral, estatura, economía, formación, viajes, etc.) y no se brinda libertad al desarrollo de otras interacciones o experiencias que no resultan naturales en el espacio digital (compatibilidad al bailar, el trato que tiene tu cita con sus padres, el cuidado de sus mascotas, etc).

Lo que sucede en las aplicaciones de citas es que, en el caso de los hombres, existe un 10 % de hombres que reciben mayor atención por el algoritmo y el 90 % restante se siente frustrado y desalentado, lo que desafortunadamente alienta el desarrollo de una tendencia misógina porque responsabilizan a las mujeres por su sentimiento de rechazo, pues esas plataformas no les brindan el espacio para demostrar su excelencia y sentirse apreciados. En consecuencia, estos hombres que sienten que no sobresalen en las aplicaciones de citas, se paralizan y no mejoran sus atributos offline (fuera de línea), no practican la amabilidad, no hacen voluntariado, y demás intereses que deberían desarrollar en el día a día.

El profesor Scott Galloway invita a los hombres a desarrollar su atractivo offline y no sumarse a la ideología incel (hombre autodenominado “célibe involuntario” que culpa a las mujeres por el rechazo que sienten). Para desarrollar su atractivo, el profesor brinda tres recomendaciones: ejercitarse tres veces a la semana, trabajar al menos 30 horas a la semana fuera de casa (no remoto), y apasionarse por algo más grande que ellos mismos que les ayude a conocer más personas al menos tres veces al mes.

Las aplicaciones de citas no benefician a la mayoría de personas y en términos generales, sus resultados han sido contrarios a crear relaciones reales porque generan frustración en sus usuarios, dando espacio al auge del complejo de víctima y la polarización entre géneros, cuando lo que debería pasar en su lugar es que todos encontremos formas de demostrar nuestra excelencia, actuar con más intención y ser atractivos por nuestros atributos offline. (O)