Fue el 2 de diciembre de 1823 cuando el presidente estadounidense James Monroe presentó ante el Congreso las líneas generales de la política de EE. UU. sobre el nuevo orden que se estaba originando en el resto de América, determinando también lo que debería ser el papel de Europa en el hemisferio occidental. Lo que vendría a ser conocida luego como la doctrina Monroe, más allá de determinar esferas de influencias muy claras, proclamaba una ruptura clara entre América y los poderes imperiales de Europa, al punto que constituyó una advertencia a las potencias europeas de ese entonces contra la interferencia en los Estados latinoamericanos recién independizados o en búsqueda de la independencia.

En 1823, EE. UU. apenas contaba con diez millones de habitantes y su poderío militar recién se empezaba a consolidar, pero se señala que para Monroe la posibilidad de que los poderes europeos traten de restablecer sus colonias constituía un riesgo importante, no solo para los países en proceso de independencia, sino también para su país. A partir de aquello, se ha interpretado que la movilización del poderío naval estadounidense en el Caribe y la muy precisa operación militar que permitió la captura de Nicolás Maduro y su esposa, constituye la demostración más clara de la vigencia de la doctrina Monroe y la voluntad de Donald Trump de reafirmarla sin contemplaciones. Pero hay quienes han calificado la estrategia de Trump bajo la denominación de la doctrina Donroe (acrónimo), argumentando que se trata de una nueva visión geopolítica en la cual se fija el derecho de EE. UU. de restaurar su presencia y preeminencia en nuestro hemisferio, negando la posibilidad de otras potencias como China, de adueñarse o controlar activos estratégicos y vitales.

En esa línea, se señala que cuando Trump comenta que EE. UU. está a cargo de Venezuela, lo que hace es describir sus planes para actualizar la doctrina Monroe, para lo cual se menciona la importancia de revisar un documento reciente de la administración Trump denominado “Estrategia de Seguridad Nacional”, el cual es descrito como el corolario de Trump a la doctrina Monroe. En dicho documento se establece la necesidad de restaurar el poder de su país y sus prioridades de conformidad con sus intereses de seguridad, y va más allá, al afirmar que el objetivo para nuestro hemisferio puede ser resumido bajo el lema “Enlist and Expande”, básicamente enlistar y expander; cita la estrategia que EE. UU. va a enlistar a los amigos en este hemisferio para el control de la migración, combate contra el flujo del narcotráfico y fortalecimiento de seguridad y estabilidad en tierra y mar, mientras que procederá a expandir y fortalecer nuevos socios coincidiendo con la nueva visión.

Desafortunadamente, en la “Estrategia de Seguridad Nacional” se presta muy poca atención a la promoción y mantenimiento de la democracia en nuestros países, lo cual explica que el Gobierno estadounidense no haya discutido todavía una hoja de ruta para la restauración de la democracia en un país de larga tradición antes de que Hugo Chávez asumiera el poder en 1999. Aplaudo la captura de Maduro, pero, ¿qué viene después? (O)