Generalmente son individuos cuyas vidas son potentes y en muchos casos azarosas. Aunque en realidad, cada experiencia humana individual es en sí misma extraordinaria y, puede ser descrita en esa dimensión, por el escritor de talento. Voy a tomar algunos ejemplos de la literatura nacional y de la extranjera, para contextualizar el enfoque de esta nota. Naum Briones, el personaje de Polvo y ceniza del escritor Eliécer Cárdenas, fue un asaltante y bandido lojano cuya vida de pobreza y de lucha al margen de la ley inspiró la creación de esa novela. Candelario Mariscal, el casi mitológico protagonista principal de Siete lunas y siete serpientes de Aguilera Malta, conjuga en sí mismo características de desenfreno, lujuria y arrojo sin límites. Raskolnikov, el joven estudiante de derecho que llega a Moscú, es el personaje principal de Crimen y castigo de Dostoievski, que mata porque considera que la persona asesinada debía serlo, por representar esa acción un beneficio para la sociedad. Settembrini y Naphta forman parte protagónica de la trama profunda de la novela La montaña mágica de Thomas Mann, el primero es un humanista que valida la esperanza para la construcción de un mundo mejor, el segundo un intelectual escéptico atraído por la nada y por la muerte.
Podría continuar con la enumeración referencial de tantos personajes literarios que, en muchos de los casos, provienen de segmentos sociales de carencia, pobreza o marginalidad. Ciertamente, que ese enfoque y ese tipo de personajes, no representan la norma, pero sí son abordados con frecuencia, quizá por la dureza de sus vidas y la posibilidad de descripción de la condición humana que, el autor encuentra en la narración de pasiones, emociones, criterios y realidades propias a ese tipo de individuos.
También el tratamiento de las historias de sujetos que se encuentran en las antípodas de los mencionados, esto es, personas acomodadas materialmente, ha sido el tema de escritores que se han aproximado a ellas para profundizar en su análisis. Jorge Icaza en Huasipungo y en su obra en general, aborda la mentalidad del terrateniente y la explotación indígena. Dávila Andrade rechaza y critica el materialismo burgués de la sociedad ecuatoriana y su superficialidad. Emma Bovary, personaje central de la novela Madame Bovary de Flaubert, es descrita en su arrogante banalidad y en su escepticismo. Eugène de Rastignac, joven noble ambicioso, en la Comedia humana de Balzac, representa el arribismo y el deslumbramiento por el ascenso social.
La literatura es una forma artística de abordar la realidad humana. La calidad de algunas obras nacionales y extranjeras está conectada en gran parte, no solamente con el talento evidente en el uso del idioma por parte de los escritores, sino también, con su condición de agudos pensadores y sensibles narradores de las mil y una posibilidades del alma humana en su recorrido vital.
La literatura no reemplaza a las ciencias sociales que, en muchos casos, tienen a la misma realidad como objetivo. Es una manera diferente de abordar los mismos temas y, a menudo, con una pertinencia y agudeza intelectual, imposible de alcanzar a través del método científico. (O)













