El relato de Juan Carlos Calderón, un periodista que viajaba junto con su familia en la lancha que naufragó el pasado 19 de febrero en Galápagos, es impactante. Ninguna de las 29 personas a bordo llevaba chaleco salvavidas. No se lo recomendaron ni cuando la nave había chocado aparentemente con rocas y siguió con solo uno de sus motores funcionando. Es la segunda embarcación, en los últimos ocho meses, en tener incidentes cerca de la playa de Tortuga Bay, lo que obliga a revisar el cumplimiento de las normativas de seguridad.
En junio del 2025, 28 personas que iban en una lancha fueron rescatadas con vida tras caer al agua por un accidente. En el más reciente, el capitán murió.
Existen protocolos claros para el archipiélago. Las empresas turísticas y de servicios marítimos están obligadas a cumplirlos y las autoridades a controlar tales regulaciones. Incidentes como los relatados y otros menores, denunciados en redes sociales en otras áreas, no pueden menos que levantar alertas en las islas, que son patrimonio de la humanidad y un atractivo turístico internacional.
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La seguridad es parte primordial para mantener el prestigio del destino, que cautiva con sus especies únicas conviviendo con el turista.
‘Suéltense, aléjense del barco’: el dramático desenlace del naufragio de una lancha en Tortuga Bay
Danny Rueda, exdirector del Parque Nacional Galápagos, ha explicado que en el caso del traslado de Tortuga Bay a Puerto Ayora se dan permisos especiales para acudir a este sitio de visita. El documento se renueva conforme a la normativa de la Armada y otros entes. Hay horarios establecidos también.
Si hubo fallas de procedimiento en el último incidente, deben corregirse y verificar que no se estén evadiendo controles y poniendo en riesgo vidas y una actividad que además se convierte en sustento de los isleños y aporte a la economía nacional.
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Operativo de rescate tras naufragio de embarcación en Santa Cruz, en Islas Galápagos
En los dos accidentes detallados en reportajes publicados en este Diario hubo una vida perdida, pero pudo ser fatal para 56 personas. La prevención y cumplimientos de reglas y protocolos son claves. (O)


















