En sus redes sociales, Irene Vallejo comentaba hace poco que El infinito en un junco ha alcanzado la increíble suma de 65 ediciones en español. Toda una hazaña, porque raras veces, por no decir nunca, un libro de ensayo ha conseguido esta popularidad.
A ese número hay que sumar las ediciones en otros idiomas. Se publicó en 2019 y en seis años se ha convertido en un best seller y, a la vez, en un clásico. Fue elegido como uno de los libros más importantes de lo que va del siglo XXI.
Su autora, originaria de Aragón, filóloga y escritora de ficción, tenía varios libros publicados, pero El infinito en un junco le proporcionó una gran visibilidad, que la ha llevado a ganar desde el Premio Nacional de Ensayo en España, en 2020, hasta reconocimientos como el Premio Alfonso Reyes 2025, en México, decenas de galardones y doctorados honoris causa. La Academia de la Lengua Colombiana la designó miembro de la institución. Y es la invitada estrella de ferias, congresos y más actividades literarias en el mundo entero.
¿Qué hace que un libro de ensayo, que habla de la historia del libro, la lectura y los clásicos, despierte tanto fervor entre los lectores? ¿Por qué este libro se ha vuelto tan exitoso? Pienso que la clave está en que su autora se vuelve narradora protagonista y los hechos del pasado que ella relata los relaciona con el presente. Los vuelve cercanos al lector contemporáneo. Además, está escrito con un lenguaje sencillo, lo cual, lejos de ser un demérito, se convierte en una fortaleza. Resume una historia de muchos siglos y la da en una especie de jarabe de buen sabor.
Tal como el escritor noruego Jostein Gaarder en la década de los 90 del siglo pasado nos enseñó filosofía a través de su novela El mundo de Sofía, Irene Vallejo relata la historia del libro, la lectura y los clásicos mediante este ensayo. De esta manera, temas aparentemente lejanos y hasta aburridos para el gran público llegan a los lectores de manera sencilla y entretenida. Lo hace televisivo, en palabras de la escritora colombiana Carolina Sanín.
Irene Vallejo visitó la Feria Internacional del Libro de Bogotá en el 2024, donde fue recibida como una gran celebridad y con una devoción tal incluso por escritores de la talla de Juan Gabriel Vázquez y Piedad Bonnett, lo cual hizo que dos autoras colombianas analizaran y, de alguna forma, cuestionaran el fenómeno.
Una de ellas fue Carolina Sanín, quien dijo que El infinito en un junco le parece un libro de divulgación que tiene un poco de novela rosa y una sobresimplificación. Ella opina que es excesiva esa comparación constante con la actualidad, porque, dice, es como si Vallejo pensara que de lo contrario los lectores no lo entenderíamos. Por supuesto, también reconoce que existe en esta obra una gran investigación y un solvente conocimiento de parte de la autora.
A veces, ni el éxito ni el fracaso tienen explicación. El infinito en un junco me ha resultado un libro agradable, entretenido, con información valiosa y con una fe inclaudicable en el poder de la palabra y la lectura. Creo que vale la pena leerlo. (O)















