Un estudio realizado por investigadores de las universidades Central del Ecuador y de las Fuerzas Armadas (ESPE), del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y de la Red Ecuatoriana de Universidades para Investigación y Posgrados reporta 75 especies de herpetofauna, entre ranas, salamandras, lagartijas y serpientes, en la provincia de Pastaza.
Este resultado, según el Inabio, “evidencia la riqueza biológica y el valor de conservación de los ecosistemas amazónicos”.
La entidad señala que la investigación se desarrolló entre 2013 y 2018 en diferentes hábitats de la Estación Científica Amazónica Fátima, en Pastaza, donde los investigadores realizaron monitoreos diurnos y nocturnos utilizando transectos, parcelas de muestreo y trampas especializadas.
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Tras 900 horas de muestreo, los científicos lograron obtener un inventario actualizado de la diversidad de anfibios y reptiles de la zona, destaca el Inabio.
El estudio, desarrollado por Cinthya García-Romero, Sarah Martin-Solano, Paola Araujo-Erazo, Alexandra D. Hernández Hernández, Santiago Paredes, Andrés Prado-Aguas y Gabriel Carrillo-Bilbao, muestra -explica el Inabio- que la mayor diversidad corresponde a los anfibios, con 51 especies de ranas, seguidos por 14 especies de serpientes, 8 de lagartijas y 2 de salamandras.
Entre las especies más abundantes que se detectaron en esta zona amazónica se registraron ranas arbóreas y terrestres que habitan en bosques húmedos y áreas cercanas a cuerpos de agua.
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Inabio destaca que los investigadores también encontraron que los bosques primarios y los bosques intervenidos concentraron el mayor número de individuos, lo que demuestra -explica- la importancia de los ecosistemas forestales para el mantenimiento de estas comunidades.
No obstante, la presencia de especies generalistas en áreas alteradas indica -agrega la entidad- que algunas especies logran adaptarse a ambientes modificados por la actividad humana.
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La mayoría de las especies registradas se encuentran en la categoría preocupación menor, detalla el Inabio. Aunque se identificó también a especies clasificadas como vulnerables y en peligro, “lo que resalta la necesidad de fortalecer acciones de monitoreo y protección de los ecosistemas amazónicos”.
“Algunas especies aún carecen de suficiente información científica para determinar su nivel de riesgo, lo que evidencia vacíos de conocimiento sobre la biodiversidad de la región”, apunta la entidad.
Los anfibios y reptiles cumplen funciones ecológicas fundamentales en los ecosistemas tropicales, explica el Inabio y sostiene que estas especies actúan como depredadores y presas dentro de las cadenas alimenticias, contribuyen al control de insectos y sirven como bioindicadores de la salud ambiental, ya que “son altamente sensibles a cambios en el clima, la humedad y la calidad del hábitat”.
Con estos resultados, los científicos destacan que Pastaza mantiene una alta diversidad de herpetofauna, pero también advierten que factores como la pérdida de hábitat, el cambio climático y las enfermedades emergentes representan amenazas para estas especies.
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Por ello, los investigadores subrayan la importancia de mantener programas de monitoreo a largo plazo y fortalecer estrategias de conservación que protejan los hábitats altamente amenazados de la Amazonía ecuatoriana. (I)

















