Se termina el año y para muchos ecuatorianos no ha sido un buen año. Hemos vivido momentos duros como país. Crisis económicas, problemas políticos, violencia que nos ha quitado miles de vidas, inseguridad en las calles y miedo en los hogares. La educación se ha visto afectada, muchos niños y jóvenes dejaron las aulas, hay desnutrición, problemas para alimentarse bien y adolescentes que enfrentan embarazos a muy temprana edad.
No hay suficientes oportunidades de trabajo. Emprender se ha vuelto difícil porque no hay fácil acceso a créditos y cuando existen las tasas de interés son demasiado altas. Además, la inseguridad ha hecho que muchos pequeños negocios no puedan seguir, porque la extorsión se ha vuelto parte del diario vivir.
Las personas con discapacidad tampoco estamos fuera de esta situación. Vivimos dentro de este mismo sistema, con muchas dificultades para acceder a derechos básicos. En el tema de la justicia, los problemas no son solo la corrupción. También hay falta de recursos, poco seguimiento, ausencia de evaluaciones y poco apoyo a los funcionarios que quieren hacer bien su trabajo. Cuando el Estado no da las herramientas necesarias todo el sistema falla.
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El panorama que deja este año es preocupante y para muchos desalentador. Pero aun así creemos que el país no se acaba este 31 de diciembre. Lo que se termina es un año difícil; lo que empieza es una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor.
Los ciudadanos debemos arrimar el hombro y ayudar a sacar adelante al país. Y quienes gobiernan deben de tomar las decisiones correctas en busca de nuestro bienestar.
En este fin de año también es momento de orar y pedirle a Dios que bendiga al país, que ilumine a nuestras autoridades y que nos dé la fuerza para salir adelante. Porque el país no se acaba, el país empieza otra vez. (O)
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Víctor León Tenorio, abogado, Guayaquil


















