El menú navideño y de fin de año mantiene una tradición que se ha repetido por décadas. El protagonista indiscutible sigue siendo el pavo, que no solo se impone por su valor simbólico y nutricional, sino también por ser el favorito de la mayoría de los comensales. En un honroso segundo lugar aparece el cerdo, con cortes y preparaciones cada vez más variadas que han ido ganando adeptos. Más atrás quedan otras carnes como el cordero, la res, el cochinillo o el pescado, presentes, pero con menor protagonismo en la mesa festiva.