En el sur de Ecuador, en la amazónica provincia de Zamora Chinchipe, desde finales de 2019 opera la única mina de oro a gran escala que hasta ahora existe en el país: Fruta del Norte. En 2025 el proyecto produjo 498.315 onzas del metal.
El interior de la mina subterránea es un área sensible. Se usan taladros y se realizan detonaciones controladas de explosivos (que los técnicos llaman voladuras) para obtener el material mineralizado, que luego es recogido con maquinaria de grandes proporciones y transportado en pesadas volquetas (dumper).
El personal debe usar equipamiento especial y seguir al pie de la letra los procedimientos técnicos e instrucciones diarias.
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Ante algún riesgo, la concesionaria canadiense Lundin Gold tiene planes de acción dependiendo del área y el tipo de emergencia que surja, considerando que en todo el proyecto laboran actualmente más de 1.800 personas; no todas trabajan al mismo tiempo, sino que lo hacen en jornadas, en turnos.
En cada turno, alrededor de 110 trabajadores ingresan al túnel en vehículos y se reparten en los diferentes niveles, unos 70 son operarios directos y los demás son personal de servicio (mantenimiento, eléctricos, de geología, topografía, etc.), cuenta Sergio Ziliotto, capataz de operación de mina.
Desde el ingreso en la superficie y hasta el fondo de la mina hay casi 1.000 metros en vertical. Para llegar al final se tiene que recorrer por una rampa de unos 7,5 kilómetros.
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Operarios y personal de servicios visten overoles de color rojo con citas reflectivas. Usan casco con linterna, botas de caucho con puntas de acero, guantes, gafas transparentes, tapones para los oídos, máscaras.
Y llevan un cinturón con una pequeña pero pesada caja metálica conocida como “autorrescate”. Sirve para incendios, ya que posee un mecanismo que al activarse permite respirar oxígeno en medio del humo de las llamas.
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¿Qué pasa si hay derrumbes u otras emergencias dentro del túnel?
Ya sea para atender una lesión leve o si ocurren eventos más graves, como derrumbes, incendios, trabajadores atrapados o emergencias médicas serias, dentro de la mina hay refugios con comida, medicinas, tecnología e insumos.
En casos extremos que no permitan evacuar hacia la superficie, los refugios están diseñados y equipados para resguardar a los mineros por 48 horas continuas.
Hay uno permanente, ubicado en el centro del túnel, a unos 600 metros bajo el exterior. Es como un búnker de hormigón. Es el más grande y puede albergar a 50 personas.
Y existen otros seis refugios móviles, que son como cápsulas de menores dimensiones que el permanente. Pueden acoger a 12, 16, 20 y hasta 30 personas.
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Como su nombre lo indica, estas estructuras se pueden mover, así que son situadas en puntos estratégicos, dependiendo del avance de la producción y las actividades del personal.
El coordinador sénior de respuesta, emergencia para mina subterránea y operación de superficie, Christian Villegas, explica que todos los refugios están equipados con los mismos dispositivos y tipo de comida.
Una de las características principales de los refugios es que permiten tener una “atmósfera respirable para los mineros”, indica, ya que cada uno dispone de depuradora de aire que funciona con químicos que hacen que el ambiente sea respirable.
“En el caso que hubiera parámetros altos de monóxido de carbono, la depuradora va a limpiar el ambiente para que los niveles de oxígeno sean respirables. Al mismo tiempo, los niveles de dióxido de carbono, si llegan a elevarse, los va a bajar por una reacción catalítica”.
Cada refugio tiene comida, agua, oxígeno, aire comprimido. También están equipados con baño, teléfono, cámaras y radio para tener una comunicación directa con el Comando de Operaciones de Mina (COM), que está en la superficie, donde se vigila el movimiento de la mina a través de monitores y múltiples pantallas.
Si la situación lo requiere, desde el COM se puede realizar telemedicina a través de las radios, cámaras y teléfonos instalados en los refugios.
Villegas asegura que hay planes preparados para cada situación y emergencia que se pueda presentar en la mina. “También para casos muy extremos donde tenemos que ocupar algunos aditamentos y hacer varias implementaciones. El tiempo que nos da el refugio es el óptimo para poder ingresar y rescatar a las personas”, afirma.
Comida en refugios es como la que consumen astronautas y militares
Si se da un evento que obligue a los mineros a resguardarse en los refugios porque no pueden salir del túnel por su cuenta, mientras esperan a ser rescatados tienen barras de fibra y agua para consumir.
La comida es a base de pasta, viene comprimida en paquetes verdes de plástico que contienen cuatro barras -como barras energéticas-, cada una tiene 500 calorías.
Cada persona en el refugio debe ingerir un paquete al día: una tableta de desayuno, otra como almuerzo, una tercera como merienda, y hay otra que es para mantener los niveles de azúcar estables en la sangre.
Las raciones son elaboradas en Estados Unidos y tienen un periodo de vigencia de seis años.
“Es la misma que utilizan las Fuerzas Armadas, los astronautas. Es como fibra. Tenemos la cantidad suficiente para que los mineros y mineras estén con comida durante las 48 horas”, comenta el coordinador.
Para la hidratación hay sobres de agua de 125 mililitros cada uno. Una persona debe tomar de doce a trece sobres al día.
Villegas afirma que desde que Fruta del Norte empezó a producir concentrado de oro y barras doré (que tiene oro y plata) hasta ahora no se ha presentado ninguna emergencia grave que impida a los trabajadores evacuar la mina.
Es decir, en los seis años de operación comercial los refugios no han sido usados por el personal como albergue por 48 horas continuas ni han tenido que consumir la comida y agua almacenadas. (I)









